martes, 14 de julio de 2009

El cine como metáfora de expansión



La razón del presente escrito es la de evidenciar así como exponer al cine como un modo de hacer filosofía, y no sólo esto, sino el decir, que el cine es un elemento filosófico, porque habla del mundo, del ‘Yo’, de los mundos posibles, de la realidad, porque es una manera de expresarse. A menudo siempre que se busca establecer una relación entre Cine y filosofía, la relación marcada por el conectivo ‘y’ tiende a significar cineclubs o ciclos de cine donde se pretende ver películas que se cree tienen contenido filosófico; me declaro en contra de esta idea, porque creo que bien podría hacerse filosofía del cine así como ya hay la filosofía de la historia o la filosofía del lenguaje.
Mi tesis a defender de una manera laxa en las siguientes líneas será el decir que el cine tiene una serie de elementos que lo vuelven filosófico, no importando qué tipo de película sea o si se considera buena o mala o con contenido filosófico y no. El abordaje del problema lo haré desde el lado del lenguaje y el pragmatismo rortyano. Lo cual hare de manera sintética puesto que no es labor de este trabajo ahondar en vericuetos analíticos de tantas hojas.

Cine y metáfora.

A menudo la gente que quiere hablar sobre cine y filosofía suelen poner como referente The Matrix por ser una película que contiene una temática filosófica, razón que de vez en cuando me encojona un poco, no entiendo el por qué limitarnos a creer que lo único de filosófico que puede tener una película es su tema o la manera de abordar una problemática, razón que genera cineclubs y ciclos de cine en varias facultades del mundo. Yo empero creo que el cine es filosófico de por sí, sólo por ser cine, por el hecho de ser una secuencia de imágenes que nos muestran una trama cualquiera. Entiendo al cine como una herramienta de la filosofía que nos permite representar las ideas, la posibilidad de mundos, la representación del ‘Yo’ y del ‘otro’ y sobre todo como una metáfora de expansión que me permite redefinir mi mundo desde mi léxico último (expondré dichos términos más adelante).
Todo léxico cualquiera tiene sentido y referencia, y todo símbolo tiene un sentido literal y uno simbólico, según Ricouer. Para poder conocer el sentido simbólico de un símbolo es necesario primero conocer el sentido literal, ya que el sentido simbólico se da a partir de la negación del literal, a partir del excedente de sentido; es en este excedente de sentido donde se da la metáfora; la metáfora es el medio por el cual podemos expresarnos de un símbolo, la metáfora es la creación de nuevos conceptos, del brindar de sentido a otros, una nueva manera de expresarse del mundo; el mundo está ahí pero se entiende y se describe desde diferentes léxicos, desde diferentes conceptos; las metáforas son conceptos nuevos, una forma de pensar las cosas fuera de la lógica del momento; es la invención, lo actual. Una metáfora deja de ser viva en el momento en que se integra al léxico común.
Rorty propondrá las metáforas de expansión, este tipo de metáforas son aquellas que lejos de reducir nuestro léxico lo vuelven más amplio, lo cual dice, nos es de ayuda: “En lugar de metáforas del acercamiento a algo distinto a nosotros mismos, deberíamos usar metáforas de expansión: de hacernos mayores y mejores.”[1] El uso de este tipo de metáforas sólo nos ayuda a ampliar nuestro juicio acerca de nuestras posibilidades en el mundo fáctico, a autocrearnos como seres inmersos en un mundo de posibilidades, en un mundo cambiante.

Para Rorty la metáfora no es sólo entendida en un sentido poético como una manera adornada de querer decir algo, para él la metáfora es algo más, es un método lejano a la razón que nos permite acceder a ideas que lo ordinario y lo lógico no se atreven a pensar por la falta de categorías: “considerar la metáfora como una tercera fuente de creencias, y por tanto como un tercer motivo para rehacer nuestra red de creencias y deseos, es considerar al lenguaje, el espacio lógico y el ámbito de la posibilidad como algo abierto.”[2]Rorty definirá a la metáfora como “una voz desde fuera del espacio lógico”.[3] Rorty entiende la metáfora como la irrupción de lo nuevo ante lo viejo, ante lo dogmáticamente establecido, es el cambio, la voz de afuera, lo irracional del ahora queriendo ser escuchado, tomado en cuenta, ser vivido para así después de un tiempo pasar a ser metáfora muerta.
La metáfora como algo que viene del mundo de las posibilidades y de la irracionalidad –pero no por ello imposible- se supone que nos abrirá la visión, que precisamente expandirá nuestro léxico para brindarnos una visión diferente del mundo.
Las metáforas aunque como algo nuevo y que por el momento pueden sonar simplemente como ideas progresistas o de alguien que tiene muchas ganas de pensar cosas nuevas, corren la fortuna de poder con el paso del tiempo volverse realidad, tal es el caso de metáforas –como menciona Rorty- acerca de la Tierra girando alrededor del Sol, ésta metáfora que durante mucho tiempo parecía algo venido de lo irracional, desde fuera, con el paso del tiempo pasó a ser una metáfora verdadera para después con el tiempo volverse una metáfora muerta. La inclusión de metáforas en nuestro léxico actual es sinónimo de la posibilidad de revolucionar y renovar nuestro léxico. Dicho en palabras de Rorty: “Las incorporaciones irracionales de creencias que ‘no tienen sentido’ (es decir, que no pueden justificarse señalando su coherencia con el resto de lo que creemos) son justamente aquellos acontecimientos que los historiadores de las ideas destacan como ‘revoluciones conceptuales’”.[4] Como menciona Rorty en su texto a propósito de Davidson: “<> es esencial para el progreso intelectual”.[5] Es por lo anterior que creo que Rorty apunta hacia la literatura en su libro “Consecuencias del pragmatismo” y es precisamente en ese texto donde veo una vinculación entre metáfora y literatura en el pensamiento de Rorty, pues éste dice lo siguiente: “La crítica literaria es acientífica precisamente porque cada vez que alguien intenta elaborar ese vocabulario sólo logra ponerse en ridículo. No queremos que las obras literarias puedan someterse a crítica con una terminología previamente conocida; queremos que tanto estas obras como la crítica de las mismas nos ofrezcan nuevas terminologías. Así pues por literatura entenderé aquellas áreas de la cultura que, siendo bastante conscientes de lo que hacen, renuncian al consenso en torno al vocabulario crítico de aglutinación, renunciando con ello a la argumentación”.[6] Es la literatura un lenguaje más que nos sirve para describir el mundo, aún de una mejor manera que la ciencia porque la literatura –aparentemente- trabaja con metáforas de expansión, y a partir de ésta podemos movernos dentro del mundo de la posibilidad incluso en un factor ético derivando teorías éticas ya no sólo apegándonos al mundo vivencial sino al de las posibilidades que abren los escritos de este género.
Retomando la temática anterior que va sobre la literatura, aquí es donde podemos analogar a ésta con el cine, puesto que las dos maman del mismo principio que es el de la representación de nuevos mundos y horizontes a partir de nuevas descripciones, o tal vez no de nuevas descripciones pero sí de una manera más libre de representar el mundo; el cine es una metáfora de expansión que permite incrementar visiones de otras personas, es por ello que a partir de algún film que hable sobre la situación que se vive en Cuba puedo comprender algunas cosas sin estar viviendo allá; el cine según la propuesta de Julio Cabrera (en su libro “Cine: 100 años de filosofía”) está hecho a través de conceptos-imagen que a través de la logopatía (razón y empatía) llegan a la psique humana. Esto es el cine instaura no sólo nuevas metáforas que nos ayudan a expandir nuestro léxico y a hacernos -en cierto aspecto- mejores, sino que también brinda una nueva manera de decir las cosas a través de la imagen hablada, de conceptos-idea, “un tipo de ‘concepto visual’ estructuralmente diferente de los conceptos tradicionales utilizados por la Filosofía escrita”:[7] La ventaja que brindan estos conceptos-imagen (es a través de éstos que se logra la metáfora de expansión en el cine) a diferencia de las metáforas normales es que estos pueden logran una empatía con el espectador, que es precisamente a lo que Cabrera se refiere con el término logopatía; es un acercamiento no sólo de orden racional, sino también emotivo, “lo emocional no desaloja lo racional: lo redefine”.[8]Así cuando Ana muere al final de la película en “Los amantes del círculo polar” no es sólo una nueva manera de hablar acerca de la imposibilidad del amor a perpetuidad, sino que es una nueva manera de expresarlo y de entenderlo, ya no sólo a través de la palabra. El cine por mucho es la mejor forma de expresar nuestras ideas, de usarlo como experimento mental, de hacer un traslape de categorías epistémicas a una secuencia de imágenes. Gadamer en un texto dijo lo siguiente: “Poseer un lenguaje quiere decir, por tanto, estar inserto en una tradición de valores, de actitudes y de creencias que introduce al individuo, sea por activa o por pasiva, en una determinada relación con el mundo, con los otros hombres y consigo mismo”. “Todo lenguaje comporta una interpretación del mundo”.[9] Esto último lo relaciono con la idea de Rorty del léxico último, la cual supondría que cada comunidad o generación tiene un léxico en particular que le ayuda a comprender su mundo y a describirlo; por léxico último se entenderá lenguaje que está compuesto por una serie de palabras con sus propias definiciones, este lenguaje es utilizado para describir el mundo así como las creencias de algún o algunos individuos y es último en el sentido de que si se proyecta una duda acerca de la importancia de esas palabras, el usuario de éstas no dispone de recursos argumentativos que no sean –sino– circulares (ejemplo: léxico último psicoanalista), por lo que según lo anterior Rorty afirma la existencia de varios léxicos últimos que sirven para describir el mundo sin que alguno de estos deba de ser el único léxico, puesto que como menciona “de que el hecho de que el léxico de Newton nos permita predecir el mundo más fácilmente de lo que lo hace el de Aristóteles, no quiere decir que el mundo hable newtonianamente. El mundo no habla. Sólo nosotros lo hacemos”.[10] El cine es la ventana de la posibilidad de conocer léxicos últimos precisamente en tanto que nos habla de mundos posibles, no sólo en el sentido de posibilidad imaginaria, sino en tanto que a veces hace descripciones de épocas o de sucesos históricos; es así que a través de películas como “La lista de Schindler” o “Gladiador” podemos comprender un léxico último que ya no es el nuestro, un léxico utilizado en otro entonces y ya no sólo a través de la palabra, sino a través de un conjunto de elementos que nos brinda el lenguaje cinematográfico.

Conclusión
El cine es una nueva metáfora de expansión diferente a la de la literatura, es una metáfora que aunque permite expansión, es de por sí ya intencionada y no libre como la literatura; es la recreación de la realidad en una pantalla, la cual nos hace sentirnos comprometidos con ella por medio del movimiento –a diferencia de la foto-. El cine es una metáfora que ya no sólo recurre a la palabra… al logos, sino que hace uso de imágenes que a veces volvemos nuestras de una manera más pronta, que hace uso de la música; es la representación de las ideas innovadoras como de cualquier idea que ya se haya enunciado. El cine no es sólo una entrada a la visualización de mundos posibles sino también al pensamiento divergente y a la óptica del otro, es el enlace más propositivo –sin que sea una propuesta de orden consciente y explicito- al poder percibir mundos existentes posibles de otros sujetos epistémicos, es la reconciliación inmediata con la alteridad, la unificación de estar y no estar, de la posibilidad siempre seduciéndonos más que la realidad, de la imagen que no sólo vale más que mil palabras, sino de la imagen que vale aún más porque está (puede estar) acompañada de logos y arte. El cine es el planteamiento de la posibilidad de mundos con todas sus implicaciones, así como de simplemente vidas posibles, donde el sujeto se puede sumergir/cautivar/entrometerse tanto como la posibilidad sea compatible con sus pasiones, hábitos o deseos; el cine es como un permanente dialogo con el mundo sin siquiera moverse, es la ventana preferida de la casa, el balcón de un apartamento con vista al mar, el escenario de una realidad física no existente –del todo- sino en la cooperación de la imagen-sonido con la mente y las pasiones humanas. El cine es el lenguaje de los mundos posibles haciendo uso de las lógicas posibles y de las pasiones posibles, es el mundo de la posibilidad al alcance de –casi- todos.


Bibliografía


CABRERA Julio, Cine: 100 años de filosofía, Gedisa editorial, 1era edición, 1999.
GADAMER Hans-Georg, Diccionario de filosofía, H.G.Gadamer y otros, Editorial Alianza
MONSIVAÍS Carlos, Pedro Infante: Las leyes del querer, Ed. Aguilar, 2008.
RICOEUR Paul, Teoría de la interpretación. Discurso y excedente de sentido, Siglo veintiuno editores, 5ta edición, traducción de Graciela Monges Nicolau, 2003.
RORTY Richard, Consecuencias del pragmatismo, editorial Tecnos, 1996.
RORTY Richard, Contingencia, ironía y solidaridad, Richard Rorty.
RORTY Richard, Ensayos sobre Heidegger y otros pensadores contemporáneos, Richard Rorty, Editorial Paidos.
RORTY Richard, Filosofía y futuro, Richard Rorty, Editorial Gedisa.

Películas.
LOS AMANTES DEL CIRCULO POLAR, guión y dirección: Julio Medem, Quality films, Najwa Nimri, Fele Martínez, Nancho Novo, Maru Valdivieso, España.

[1] Filosofía y Futuro; Richard Rorty, Pág. 10
[2] Ensayos sobre Heidegger y otros pensadores contemporáneos; La filosofía como ciencia, como metáfora y como política; Pág. 29.
[3] Ibíd. 2 Pág. 30
[4] Ibíd. 2 Pág. 32
[5] Ibíd. 2 Pág. 32.
[6] Consecuencias del pragmatismo; Richard Rorty; Pág. 220.
[7] Cine: 100 años de filosofía; Julio Cabrera, Pág. 18
[8] Ibíd. 7, Pág. 16
[9] Diccionario de Filosofía; H.G. Gadamer y otros; Pág. 260
[10] Contingencia, ironía y solidaridad; Richard Rorty; Pág. 26